«La grandeza nace de pequeños comienzos»

Bienvenido a La Hermandad, la newsletter de Fitness Real.

Una newsletter dedicada exclusivamente a ayudarte a alcanzar la persona que sabes que puedes llegar a ser.

Espero que la disfrutes, que aprendas y que luego lo pongas en práctica.
Y gracias de corazón por estar ahí una semana más.

¡Empezamos!

Esta semana quiero compartir contigo una de las mejores historias que he escuchado. Me gusta tanto que vi necesario incluirla en mi libro «Atrévete a ser más«.

Principalmente por el mensaje que contiene, ya que encuentro imprescindible interiorizarlo completamente para alcanzar la paz y el equilibrio en la vida.

Espero que la disfrutes.

Un rey reunió a todos los sabios de su corte y les expuso lo siguiente:

—He mandado hacer un anillo al mejor orfebre del reino, y quiero grabar en su interior un mensaje que me ayude en los tiempos difíciles y al que pueda acudir cuando necesite consejo y guía. ¿Qué mensaje debería grabar?

Los sabios se pusieron manos a la obra: dedicaron días y días a revisar sus libros de filosofía y debatieron entre ellos, pero, acostumbrados como estaban a escribir y leer grandes tratados en extensos libros, no eran capaces de condensar en pocas palabras sus pensamientos, y así se lo dijeron al monarca.

El rey, sin embargo, tenía un sirviente anciano que había servido a su padre y se había ganado su respeto, por lo que confiaba en él como si fuera un miembro más de la familia.

El sirviente le dijo que sabía cuál era el mensaje que el rey necesitaba, pues se lo había escuchado a un invitado de su padre muchos años atrás y no lo había olvidado, pero le dijo que no debía leerlo a menos que fuera absolutamente necesario, ya que solo entonces el mensaje obraría en el rey todo su poder.

El monarca aceptó, y el sirviente fue al orfebre, le dictó el mensaje, y el artesano lo grabó en la cara interna del anillo. El rey se puso el anillo y, respetando la promesa que había hecho, no se lo quitó en ningún momento para leer lo que había escrito.

Al cabo de un tiempo, un reino vecino invadió el territorio del rey sin previo aviso, y, al no poder enfrentarse a sus ejércitos, tuvo que escapar como pudo. En su huida, acabó en plena montaña, con su familia y unos pocos que habían podido huir con él.

Estaban perdidos, con hambre, frío y miedo. El rey, desesperado y paralizado por la situación, se acordó del anillo. Se lo quitó y leyó el mensaje que había permanecido oculto a sus ojos hasta entonces:

ESTO TAMBIÉN PASARÁ.

Un silencio se apoderó del monarca. Una extraña calma y sosiego se asentaron en su interior. La noche parecía menos oscura. El frío, menos inmisericorde. El hambre, más llevadera.

Esa misma noche un grupo de soldados de un reino aliado encontraron al pequeño grupo del rey y lo escoltaron hasta la capital, donde se recuperaron, se reagruparon y planearon la reconquista de su hogar.

A los pocos meses la guerra terminó.
Habían expulsado a los invasores y recuperado su reino.

Para celebrarlo, el rey mandó organizar un banquete con un derroche de comida, flores, música y baile. Se sentía eufórico y orgulloso de lo que había logrado… Sin embargo, mientras contemplaba el festejo, el viejo sirviente se le acercó y le dijo:

—Por favor, majestad, lea el mensaje del anillo.

ESTO TAMBIÉN PASARÁ.

El rey comprendió que había pedido un mensaje que lo ayudara en los tiempos difíciles, pero el sirviente le había ofrecido algo mucho más valioso. Entendió que aferrarse a las situaciones negativas no era lo indicado, pero tampoco lo era hacerlo a las positivas.

Porque todo pasa. Todo.
Tanto lo bueno, como lo malo.
Los problemas se solventan y mitigan.
Las buenas rachas terminan.
La salud se deteriora.
Los dolores se calman.
La euforia desaparece.
La desesperación se aligera.
La alegría llega y luego se va.
La tristeza aparece y luego se diluye.

Si nos aferramos demasiado a algo, nos veremos arrastrados por la corriente de la vida. Sufriremos innecesariamente. Sufriremos intentando mantenernos anclados a algo que ya se fue y cuya pérdida nos negamos a aceptar.

La clave para lograr la paz y el equilibrio es aceptar con plenitud que todo existe, y todo pasa. La clave reside en que nada nos venga de improvisto, porque entendemos la esencia de la vida misma. La clave está en reducir la brecha entre lo que queremos que pase y lo que está pasando en realidad.

Cuando estés en un mal momento, sé consciente de él. Transita las emociones que experimentarás, pero no te regodees en ello, ya que cuando el sol salga tal vez te lo perderás si estás mirando al suelo sintiendo pena de ti mismo.

Cuando estés en un buen momento, disfrútalo, pero no pierdas el control ni te creas invencible, porque tal vez estarás con la mirada tan alta que no prestarás atención a las piedras del camino.

Recuerda: Esto también pasará.
Y está bien, porque la vida es eso.
La vida es cambio.
Es la única constante, y no podemos resistirnos a él si lo que queremos es vivir en armonía y plenitud.

La semana pasada os hice la siguiente pregunta:

«¿Qué te gustaría que las personas cercanas recuerden de ti y qué legado deseas dejar en el mundo?».

Juan comenta: «Creo que uno de los mejores recuerdos que pueden tener tus personas cercanas es que, aparte de ser una buena persona y ejemplo, es que sientan que fuiste una persona con la que merecía la pena pasar tiempo, pues es el único recurso que se va y no puede ser recuperado«.

Meritxell dice: «Me gustaría que me recuerden como una persona alegre, positiva y centrada en vivir y disfrutar su vida. Alguien en quien pueden confiar, porque el mayor regalo que alguien te puede hacer, además de su tiempo, es su confidencia y su tranquilidad que puede contar contigo. Por lo que mi legado sería “mientras haya vida, ¡habrá que vivirla!”.

Enrique explica: «Que siempre estuve ahí. Que recibieron escucha, honestidad, respeto, cariño y comprensión; aderezado de humor, de compartir y generar recuerdos y, sin inculcar nada, mostrar mi espíritu crítico, mi curiosidad y mi continuo crecimiento personal».

Todos esos son legados fantásticos. La cuestión es si día a día realizamos las acciones necesarias para trasladar esa idea en la realidad de los demás. Y eso solo está en nuestras manos 😉

La pregunta de esta semana, y muy vinculada con la duda que voy a resolver más adelante en esta newsletter, es la siguiente:

¿Cuál ha sido el mejor consejo que te han dado en la vida?

Tengo muchas ganas de leer vuestras respuestas.
Podéis mandármelas simplemente respondiendo desde aquí.

Las leo todas, ya lo sabéis.

Gracias de corazón a todos por participar en esta sección de La Hermandad una semana más.

DOMINA TUS EMOCIONES
Thibaut Meurisse

Un libro fácil de leer, muy práctico y que no se anda por las ramas. De los que a mí me gustan y te permiten ponerte manos a la obra inmediatamente. Te explica qué son las emociones, qué las afecta, como modificarlas y como utilizarlas para tu propio crecimiento.

A lo largo del mismo, aparte de tener un enfoque muy poco rimbombante, te plantea ejercicios específicos para poder trabajar con el temario que has leído y aprendido anteriormente, por lo que también es un cuaderno de trabajo.

Si bien es cierto que el autor tiene un libro de ejercicios adicional que complementa a esta obra, todo lo que se incluye en este libro es más que suficiente para poder empezar a trabajar en tus propias emociones y ganar estabilidad, autoconciencia y paz.

Muy recomendado, especialmente para todas aquellas personas que están interesadas en el desarrollo personal, quieren conocerse mejor y no huyen del trabajo necesario para lograrlo.

¿Has pasado por una ruptura amorosa hace poco?
¿Sigues dolido, con el corazón roto y con la sensación que eres incapaz de salir del hoyo en el que te encuentras?
¿Sigues pensando en la otra persona, mirando sus redes sociales e intentando mantener una suerte de sucedáneo de la relación que una vez tuvisteis?

Espero que, si estás en esta situación, esta charla pueda ofrecerte cierto alivio y herramientas para poder levantarte y seguir con tu vida.

Porque lo mereces.
Porque es tu deber.
Porque es tu derecho.
Y tu responsabilidad.

PREGUNTA:
Víctor: ¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?

RESPUESTA:
Es muy difícil elegir el mejor consejo.
De hecho, es imposible.

A lo largo de mi vida me han dado decenas de grandes consejos, muchos de los cuales me han servido para superar etapas muy concretas y salir adelante con la cabeza alta. Varios de ellos ya los he comentado por aquí.

Asume tu responsabilidad, entiende que la vida no es justa, reduce la distancia que hay entre la realidad y como te gustaría que fuera la realidad, céntrate en lo que puedes controlar, agradece lo que tienes antes de que sea demasiado tarde…

No puedo decirte el mejor consejo, pero sí puedo compartir contigo el mejor consejo para la etapa de mi vida en la que me encuentro ahora. Espero que también te sirva.

El consejo es el siguiente: no huyas de los obstáculos que te entrega la vida, porque cada uno de ellos es una oportunidad para construir la persona que quieres ser.

Todos queremos ser esa mejor versión de nosotros mismos, pero a pesar de eso, huimos del camino que nos lleva directamente hacia ella. Y huimos porque no es un camino de rosas. Porque hay obstáculos que se interponen entre nosotros y nuestra meta.

Muchos deseamos ser más fuertes, más pacientes, más empáticos, más justos o más valientes. Y eso es lícito, pero el problema viene cuando nos arrugamos ante cualquier oportunidad que nos da la vida para convertirnos en todo eso, porque únicamente las vemos como lo que a primera vista parecen: obstáculos.

Y no solo lo parecen. Lo son.
Pero amigo, en el obstáculo se encuentra el camino.
Debemos pasar por el fuego si queremos forjarnos en la persona que queremos ser.
En la adversidad te encuentras tú.

Son esas oportunidades disfrazadas de problemas las que nos permitirán actuar y convertirnos en aquello que deseamos ser. Porque si deseas ser algo, es porque aún no lo eres. Y la única manera de serlo es teniendo una razón que te espolee a cambiar. Y esa razón es el obstáculo que tienes delante. No puedes cambiar sin que se te ponga por delante una fuerza transformadora que no te deje más alternativa que hacerlo.

Cada cosa que te molesta te está enseñando a desarrollar la paciencia.
Cada persona que te abandona, te enseña a valerte por ti mismo y a mantenerte en pie.
Cada cosa que te enfada te enseña a perdonar y a soltar.
Cada miedo que tienes te enseña el valor para seguir adelante.
Cada problema que se cruza en tu camino te muestra el camino hacia alguien más sabio.
Cada piedra del camino te enseña aceptación y resiliencia.

No hay crecimiento sin dificultades.
No hay una buena vida sin obstáculos.
No hay desarrollo sin entender que esas dificultades son el camino que te llevará hasta todo aquello que quieres ser.

Así que… Cada vez que te encuentres algo que desestabilice tu vida, recuerda que es una oportunidad. Y cuando más te resistas, peor parado saldrás.

«Rara vez pensamos en todo lo que tenemos, pero siempre en lo que nos hace falta. Por eso hay tanta gente que, en vez de agradecida, está amargada».
Arthur Schopenhauer
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Publicado el 22 de febrero de 2024Categorías: La Hermandad0 Comentarios on LA HERMANDAD – 22 de Febrero de 2024

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Sobre el autor: Víctor

Me llamo Víctor y soy el creador de fitnessreal.es Llevo más de 12 años en el gimnasio y si de algo me he dado cuenta es que en el mundo del gimnasio y la nutrición lo que más abunda es la desinformación y los mitos absurdos. Por eso creé Fitness Real, para ayudar a la mayor cantidad de gente posible a no cometer todos los errores que yo sí he cometido y hacer más sencillo y gratificante un camino de por sí plagado obstáculos y sacrificios, pero aún así increíble y lleno de satisfacciones.

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